Como alcanzar la profesionalidad y el compromiso docente
Tras un periodo de tiempo variable pero que suele correlacionar directamente con la propia pereza intelectual, el profesor tradicional al fin se da cuenta de que la enseñanza no es tan sencilla como creía al principio cuando le dijeron que fuese una clase y recitase a sus alumnos un rollo.
El profesor que supera este enfoque llega a reconocer que puede haber más de una forma legítima de enseñar, incluso puede haber más de una forma legítima de evaluar y que la mejor manera de enseñar algo no suele ser precisamente la manera tradicional de hacerlo.
Sin embargo, alcanzar a comprender esto no evita seguir pensando que cualquier opinión es tan buena como la otra, tú tienes una y yo tengo otra. Un profesor de este perfil hace argumentos del tipo “tú piensas que la clase magistral es un atraso y un desperdicio del tiempo y yo creo que la clase magistral es una maravilla fenomenal (y me gusta mucho darlas) y por ello no pienso cambiar”.
Asi, estos profesores se amparan en la libertad de cátedra para ignorar con impunidad la abundante literatura sobre la poca eficacia de las clases magistrales: desconocen (más bien, no quieren conocer) el peso de la evidencia publicada sobre enseñanza que demuestra que los métodos activos de enseñanza duplican y hasta triplican las ganancias de aprendizaje obtenidas con metodología expositiva tradicional.
Dentro de los profesores en este nivel también se pueden establecer distintas variantes:
1. El escéptico folclorista: No cambiaré nada hasta que no me demuestren con pruebas irrefutables que los cambios que nos proponen son significativamente mejores que lo que siempre hemos hecho. Sin embargo, no me hace falta ninguna evidencia publicada para seguir haciendo lo que siempre se ha hecho.
2. El profe pro Consejería al que lo único que le preocupa de la docencia son los indicadores y las apariencias. Su razonamiento es del tipo "Te juzgarán por la calidad que aparentes, mejora las apariencias son lo único que cuenta en la educación. Su lema es: Aprobaré a todos y así al fin subirá mi evaluación docente”
3. Docente profesionalizado. El profesor se da cuenta de que lo correcto no es seguir a ciegas la tradición, sino estudiar cual es la mejor manera de lograr que los alumnos aprendan (basándose para ello en la lectura crítica de la evidencia publicada sobre docencia) y en las necesidades y dudas que detecta en sus alumnos (para llegar a este conocimiento hay que dialogar con los alumnos). Este perfil de profe significa "abordar de un modo profesional la docencia" y es practicado por una exigua minoría del profesorado español.
Estos escasos docentes "profesionalizados", bajo condiciones adecuadas (reflexión sobre la propia experiencia docente, aprendizaje de compañeros, formación del profesorado, desarrollo profesional docente) llegan a comprender la naturaleza compleja, contextual e interrelacionada de la enseñanza y el aprendizaje. Y desarrollan su razonamiento crítico y lo aplican para juzgar cual es la mejor manera de lograr que los alumnos aprendan los conceptos esenciales y ejerciten y desarrollen aquellas competencias que más van a necesitar en su futuro profesional.
Estos profesores estudian la literatura sobre enseñanza buscando las evidencias publicadas sobre las que basar y justificar cómo plantaer su enseñanza. Esta manera de pensar, propia de los buenos profesionales en cada campo (es lo que ocurre en medicina o ingeniería), paradójicamente no existe en la mayoría de los profes: estos eligen sus métodos de enseñanza de forma a-profesional o amateur.
El profesor que al fin reconoce que leer e informarse sobre su trabajo ha dado el paso decisivo hacia el profesionalismo docente. Además render de conocer las mejores prácticas descritas por la literatura, tendrá también que aplicar su voluntad, su compromiso y entrega personal para esforzarse más por el aprendizaje de sus alumnos.
4. El profesor comprometido con el aprendizaje de sus alumnos
En este nivel el profesor se da cuenta de que para que sus alumnos aprendan más y mejor, él deberá currárselo más todavía y cambiar su papel como docente. No sólo deberá enseñar con mejores métodos y explicar mejor sino que también deberá aprender a facilitar el aprendizaje independiente de sus alumnos por medio del planteamiento de cuestiones y retos.
Algunos profesores de este nivel llevan su compromiso incluso más allá, intentando espabilar a sus compañeros: adoptando el papel de mentor de otros profes novatos, implicandose formador de compañeros, siendo líder de equipos de enseñanza, aunque ese compromiso de liderazgo le puedan generar rechazo y conflictos.
La idea central que debemos tener siempre presente es que la reacción química entre el profesor concienciado y la buena literatura sobre cómo mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos es explosiva y produce cambios radicales.
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