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Una educación diferente para un mundo en cambio permanente

Profesores profesionales y profesores aficionados.

Profesores profesionales y profesores aficionados.

¿Alguna vez te has preguntado por qué un médico usa la mejor información disponible en la literatura especializada, y, sin embargo, un profesor se deja guiar por la tradición y la intuición personal?

¿Cuál es la razón por la que el médico se comporte como un profesional responsable de la medicina que usa la mejor información disponible, mientras que en el profesor no se comporta como un profesional sino como un amateur que ignora (y hasta desprecia) la información publicada en la literatura sobre mejores prácticas en enseñanza y aprendizaje.


Mi mayor sorpresa al entrar en el sistema educativo fue descubrir lo culturalmente  asumida que tenemos la falta de profesionalidad como docentes, hasta el punto de que nos parezca algo normal  e imperceptible. Muchos profesores, con apego a la rancia ortodoxia, ignoran la literatura sobre aprendizaje y enseñanza e incluso se permiten el lujo de despreciar a los escasos compañeros que si intentan usar esa literatura para mejorar su práctica docente.

Además, siempre me ha alucinado que una inmensa mayoría de los profesores sean tan inconscientes de las limitaciones de su forma de proceder como docentes. Actuar con esta inconsciencia esta tan asumido culturalmente que son muy pocos los profesores que se dan cuenta de que su forma de enseñar es muy poco profesional, muy desinformada.

Esta diferencia entre un  comportamiento profesional del médico y el comportamiento temerariamente amateur del docente, es una  grave anomalía que debería ser corregida si de verdad quisiéramos mejorar el aprendizaje de los alumnos a los que pretendemos formar.

La evidencia científica ha demostrado que lo mejor para que los alumnos aprendan son los métodos activos: el sermón magistral, el monólogo del profesor, no es la mejor forma de enseñar y tampoco es la mejor forma de usar el tiempo en clase (aunque si la más fácil para el profesor que sabe lo que debe recitar para lucirse? en clase). Y no es mejor leerlo del Powerpoint copiado de alguna fuente.

La literatura sobre el aprendizaje demuestra que existen otras formas de enseñar que producen más aprendizaje y de mayor calidad. El problema es que estas mejores alternativas exigen a los acomodados profesores abandonar sus rutinas y cambiarlas por métodos que desconocen y que les exigirían hacer cambios en sus roles, arriesgar y trabajar más (no, gracias). En el fondo a los profesores no nos da la gana aceptar este hecho científicamente constatado porque su consecuencia lógica inmediata es que tenemos que abandonar nuestra cómoda forma de enseñar y cambiarla radicalmente (despues de aprenderla) por otras formas de enseñar que sí producirán más y más profundo aprendizaje ...pero que, oh! sorpresa, nos harán trabajar más.

Pero bueno, relax y dejar que el tiempo nos vaya mejorando, porque de momento.... esto es lo que hay.

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