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Una educación diferente para un mundo en cambio permanente

La admirable capacidad de algunos profesores para incomodar y cabrear a sus colegas más tradicionales.

La admirable capacidad de algunos profesores para incomodar y cabrear a sus colegas más tradicionales.

Los buenos profesores, aquellos que están al día de las última literatura sobre su profesión,  consiguen cabrear (a veces sin pretenderlo) a los que no cambian nada y esto ocurre porque con su simple ejemplo les ponen en evidencia. Demuestran  que las excusas que sus compañeros dan para justificar su falta de esfuerzo innovador, son falsas: por ejemplo, el simple hecho de hacer cosas con sus alumnos de esas que les parecen completamente imposibles a aquellos profesores que nunca las intentan. Estos profes tradicionales se crecen al verse acompañados por otros  como ellos y se atreven a mostrar en público su  desprecio por todo lo relacionado con la docencia diferente.

Los profesores que leen sobre su profesión irritan a los que hacen a sus alumnos lo que hicieron con ellos, el sentimiento es mutuo pero si eres de los que  ofrecen enseñanza alternativa útil no te conformas con que los otros carcas callen la boca y te dejen innovar en paz. Sientes que sus instituciones deberían hacer algo más contra las aburridas clases magistrales y el aprendizaje basura predominantes en la mayoría de las aulas. Para los profesores que no leen libros sobre enseñanza, con un perfil poco profesional (aficionados), sería fácil intentar aprender de los compañeros que innovan, pero, no, prefieren ponerles todo tipo de impedimentos, objeciones y críticas destructivas.


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